viernes, 18 de enero de 2013

En mi familia...

A mi viejo a veces se le iba la mano, invitaba a mucha gente a la casa, obvio que con una cerveza, carne en la parrilla o empanadas|Invitaba a unos pocos amigos, o vecinos, siempre que fueran hinchas del mismo equipo|Exageraba un buen poco}. Cuando se salvaron de irse a segunda división, en el ochenta y algo, llegaron un monton a la casa, puros desconocidos que dejaron la escoba en la casa, Había tanta gente que los vecinos llamaron a los carabineros. Lo peor fue que mancharon unas bonitas persiana aluminio que a mis viejos les habian costado bastante caras, fue tanto lo que se indignó que por poco echó a mi papá , y fue la única oportunidad que los vi pelear a gritos. Ese comimos fuera y mi papá todo tierno, trayendo flores y cosas ricas para que mi mamá lo perdonara Mi padre debió prometer una remodelación de la casa para que mi mamá dejara de salir con el tema del fútbol. El grave problema, para mí y para muchos otros que comparten mi opinion, es que el fanatismo lleva a la violencia. Patos malos que ensucian el deporte. Cuando era chico no pasaba eso, era muy diferente. Si ganabas o perdías, no quemabas paraderos a la salida del estadio. Por eso ya no van familias al estadio, mucho peligro para ver partidos que además son muy malos. Y dale con ansiar que vamos a ser campeones del mundo, si no hemos ganado ni siquiera una copa América. Pasión de multitudes, no existe otra forma de explicarlo.

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