miércoles, 3 de abril de 2013

Perdidos en medio del bosque y la montaña del sur

Ya no doy más en el trabajo, necesito unas borrarme de Santiago inmediatamente. Llevo mucho tiempo metido con todo en la pega, y si tomamos en cuenta los cinco años de universidad, pasando el verano trabajando, no he disfrutado vacaciones desde el colegio. Tenía ganas de salir de vacaciones desde que entré a estudiar . Algunos más aperrados, a mi edad, habían conocido distintos lugares de Chile. Mientras, yo tenía que juntar las lucas para los gastos de comienzo de año. Si tenía varios días libre, me escapaba donde fuera, igual un fin de semana no le sirve mucho a una mente agotada. Con trabajo tenía billete de sobra. Me fui de la casa, decidí compartir un piso con mi niña, y en la sobremesa se repetía la idea de tomarse un mes. La idea era olvidar todo, arrancarse, no importaba dónde. Me puse las pilas y decidí hacer la jugada financiera de la vida con unas vacaciones pagadas en cuotas Pensamos en salir del país, que muchas veces es más accesible que vacacionar aca Quería conocer lugares lejanos, de lo más orientales, exóticos, raros. Alejandra quería paz, paisajes naturales, rústicos. Como el dinero jugaba en contra, aterrizar en Japón sería imposible, ni tampoco el Coliseo Romano o la Torre de Pisa. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad es más fácil de lo que parece, no hay que viajar mucho para encontrar tranquilidad. Sin ruido ni el ajetreo de la ciudad, paisajes bucólicos, lo más rústico posible. {Me acordé que mi abuelo tenía una finca en el sur|Un tío me prestó su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su chalet en el sur.El sector estaba rodeado por mar y cordillera. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. La idea de Alejandra era pasar una semana y de ahí seguir con el trayecto, la casa sería el lugar de descanso. Todo quedó listo para fines de junio. Después del largo viaje no nos manteníamos despiertos. Retiramos las persianas automaticas y contemplamos el paisaje, el primer fin de semana de julio. El lugar era maravilloso, fue lo primero que dijo mi enamorada. Se notaba que querían mucho la casa y la habían modernizado. En la casa era todo automático y motorizado, las cortinas podían programarse. Lo primero era aprender a usar el control remoto, haciendo subir y bajar el roller, y después de aprenderle las mañas, decidí configurarlas para moverse a las 12 del día. Excelente momento para despertarse los días de descanso

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