Estoy chato de la rutina, quiero un descanso largo en este mismo instante. Jamás me he escapado de la ciudad como alá determina, y considerando el tiempo en la U, haciendo de mesero o vendedor de retail, podría decirse que desde la básica que no me olvido de la ciudad. Tenía ganas de salir de vacaciones desde que entré a estudiar . Algunos más aperrados, a mi edad, habían recorrido distintos lugares de Chile. Mientras, yo tenía que juntar las lucas para los gastos de comienzo de año. Si alguien se acordaba de mí, tenía un fin de semana de piscina en una parcela, y eso no era nada para recuperar el ánimo. Tuve la suerte de encontrar pega de una. Me fui de la casa, decidí compartir departamento con mi niña, y en la conversación se repetía la idea de escaparse unas semanas. Los dos deseábamos desconectarnos, no importaba el destino. Decidimos juntar un año cien mil pesos cada uno, en un una cuenta común, y averiguar ofertas de viajes Elegimos viajar dentro de Chile, primero hay que conocer de donde venimos A ninguno nos gusta ir al caribe ni a ningun tipo de lugar todo incluido. Alejandra quería tranquilidad, paisajes naturales, rústicos. La plata es una piedra de tope, así que, viajar a Nueva Zelandia y Australia estaba fuera de las posibilidades, ni tampoco el Louvre o la Muralla China. Aunque uno no lo crea, escapar de la ciudad es sencillo, no es necesario pasar días arriba de un avión para encontrar tranquilidad. Pero alejarse de la ciudad no tiene porqué significar abandonar el bienestar. {Me acordé que mi abuelo tenía una finca en el sur|Un tío me ofreció su casa cerca de la selva|Un amigo me convidó a su casa en el sur.El lugar lo conocía, estaba a una distancia razonable de la ciudad. Estaba, además, cerca de varios lugares turísticos. Queríamos seguir al sur, la casa era ideal para ir, descansar un poco y partir de viaje. Planificamos el viaje para el 30 de junio. El día del viaje nos turnamos, unas seis horas cada uno, hasta llegar a la casa. Sacamos las cortinas plisadas y admiramos el paisaje invernal, el primer fin de semana de julio. Todo el sector es increíble, exclamó cortinas. Había harta plata invertida en la casa. Las persianas para las ventanas eran automáticas y motorizadas, detectaban la luz y podían programarse. Mientras Javi miraba las piezas de la casa, jugué un rato con el control remoto, activando el roller, y después de aprenderle las mañas, decidí configurarlas para moverse a las 12 del día. El mejor momento para levantarse en vacaciones.
martes, 5 de marzo de 2013
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