martes, 12 de marzo de 2013

Mi viejo querido y su gran pasión

El futbol es y será siempre mi gran pasión, mi más grande alegría y mi fuente de esperanza. Es cierto, se lee super cabeza de pelota, lo sé, pero es una cosa que tengo conmigo desde que era una guagua y que nunca me podré sacar del corazón. Cuando chico, mi papá era hincha de Cobresal. Todos los sábado o domingo, iba siempre a apoyar a su equipo , y nos llevaba siempre a mi hermano chico y a mí . Llegábamos poco antes que empezara, porque mi papá compraba las entradas antes. Además le encantaba ver partidos de baby, Era stopper en el equipo de su pega, miraba los partidos de diferentes países en la tele, era un real amante del balón. Era demasiado bueno para celebrar los partidos, y eso era lo peor. Llamaba a unos pocos amigos, o vecinos, siempre que fueran hinchas del mismo equipo. En una ocasión llegaron como veinte hinchas con él, al dia siguiente mi vieja se quería colgar, Había tanta bulla que los vecinos llamaron a los carabineros. Incluso mancharon unas cortinas que le encantaban a mi madre, y se enfureció tanto al otro día cuando se dio cuenta que mi papá parecía un perrito apaleado. Ese día salimos a comer y mi padre todo tierno, trayendo flores y chocolates para que mi mamá lo perdonara Pero mi papá era muy correcto en la mayoría de las las cosas, y mi mamá finalizó por disculparlo. Lo que me quita la onda con el fútbol son los hinchas. Patos malos que ensucian el futbol. Cuando era chico no pasaba eso, era muy diferente. Si ganabas o perdías, no quemabas paraderos a la salida del estadio. Por ese motivo ya no van familias al estadio, mucho peligro para ver partidos que por otro lado son muy malos. Y dale con ansiar que vamos a salir campeones del mundo, si no hemos ganado ni siquiera una copa América. Pasión de multitudes, no existe una manera distinta de darle explicacion.

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